04 de febrero de 2016

Un viaje por la Costa del Sol

Tras las últimas operaciones de Mantenimiento y mejora en Luz de Luna aprovecho para salir y probarlo. Para ello nada mejor que un nuevo viaje. En este caso

Un viaje por la Costa del Sol

Si un europeo del norte, comenzando por los mismos británicos, pudieran elegir en donde probar su caravana / autocaravana eligirían la Costa del Sol española.

Por sus especiales condiciones climáticas, la amabilidad de sus gentes, la gastronomía y sus interminables playas la Costa del Sol se ha convertido en el destino preferido para millones de europeos cada año.

Se da el caso, además, que muchos ciudadanos del norte de Europa cuando se jubilan adquieren autocaravanas y vienen a pasar temporadas (más o menos largas) en España. En concreto en la Costa del Sol.

Aprovechando que tengo que efectuar una serie de gestiones en varias ciudades bañadas por el Mediterráneo será este viaje otra ocasión espléndida para ir probando si toda la preparación que estoy haciendo a Luz de Luna va en la buena dirección..

4 de febrero de 2016

Como ya es habitual salgo con Luz de Luna a medianoche. La noche se ha convertido en mi aliada y, si se saben respetar las Reglas de la Carretera es el mejor momento para circular con una caravana. Ingrid duerme en el asiento trasero y yo, con sabor a café en los labios, voy devorando kilómetros abriéndome paso en la oscuridad.

El tráfico hacia la Costa del Sol es algo pesado en el tramo entre Barcelona y Valencia. Si no deseas pagar los 31 euros de la autopista AP-7 debes discurrir por la Nacional N-340 la cual, además de llevar bastante tráfico, es una vía normal, con un carril por cada sentido hasta llegar casi a Castellón. Por esta razón se tardan bastantes horas en llegar a Valencia.

Yo, como suele ser habitual y debería ser una costumbre generalmente admitida y habitual hago una parada sobre las 3 de la mañana en L'Hospitalet del Infant para descansar un par de horas. A las 6 de la mañana arranco nuevamente encontrándome muchísimo tráfico pesado (como si yo no fuera "tráfico pesado") en ambas direcciones de la N-340. Llegar a Torreblanca y poder abandonar la N-340 para tomar la CV-13 y, tras una interminable subida, llegar al desértico Aeropuerto de Castellón, en donde la CV-13 termina y comienza la CV-10, en formato de Autovía de 2 carriles en cada sentido, que nos llevará hasta enlazar con la AP-7, convertida también en Autovía A-7 (o sea, gratuita) en Villavieja, a unos 50 km de Valencia ciudad.

Antes de llegar a Valencia hago una parada en la A7 para tomar un café (y dejar que Ingrid trote un poquito alrededor del 4x4 y la caravana.

Parados en una gasolinera de la A7, cerca de Valencia, para tomar un café y hacer un breve descanso.

Esa misma mañana aprovecho para hacer las gestiones que me han llevado a Valencia. Para ello busco un lugar tranquilo en donde poder aparcar el coche y la caravana.

Después de comer emprendo nuevamente ruta con destino a la Costa del Sol. Tengo a Ingrid cómodamente instalada en el asiento trasero del 4x4 (protegido con una sábana, para evitar llenarlo excesivamente de pelos).

Ingrid confortablemente instalada en el asiento trasero del 4x4.

Seguimos nuestra ruta por la A7, dejando Valencia a nuestra espalda y pasamos por Elche. Hace un día precioso. Para un europeo del norte es increible semejante solecito a principios de febrero.

Como no deseamos pagar Peaje seguimos por la A-7, en este caso hacia el interior, pasando por Murcia. Seguimos avanzando por Murcia, pasando por la sufrida Lorca (la cual se hizo famosa por el terremoto que sufrió hace unos años), Puerto Lumbreras, Cuevas de Almanzora, hasta llegar a El Real, en donde la Autovía se une con la Autopista, en formato de Autovía (sigue siendo la A-7) en dirección a Almería.

Almería, famosa por su Mar de Plástico es un lugar con mucho carácter. El carácter que imprime su climatología, el océano de invernaderos y las gentes que en él trabajan, con mucho sufrimiento - dado el calor que allí se da - y que condicionan forma de ser.

Está anocheciendo y estamos llegando ya a El Ejido. Debería buscar un lugar en donde cenar y pernoctar. Paso por Truck Stop El Ejido y me entran ganas de quedarme a pernoctar allí, pero está atiborrado de camiones y no encuentro lugar en donde aparcar, así que debo seguir mi ruta unos kilómetros más. La noche ya es cerrada y me apetece aparcar, que Ingrid salga a mover el esqueleto un poco y preparar la cena para ambos. Antes de llegar a El Ejido nos detenemos en su Polígono Industrial (atiborrado de camiones). Tras subir por las calles encontramos un buen lugar en la Calle IX, así que decido aparcar (frente a un camionero búlgaro) para poder preparar la cena y dormir. Hace bastante aire. La noche no es, para nada, apacible. Ingrid y yo aprovechamos para estirar las piernas. La noche es, ciertamente desapacible. Al cabo de una media hora decidimos meternos en la caravana. Luz de Luna brinda refugio y auténtico calor de hogar. La sensación al entrar en ella y cerrar la puerta es de confort, de seguridad, de calidez. Invita al descanso.

Pongo música suave y preparo la cena rápidamente en la cocina. Recuerdo cuando, el primer día, tras ver el tamaño de esta micro-cocina pensaba para mis adentros "pero, en esta cocina tan pequeña ¿es posible revolverse y cocinar algo?". Ciertamente es posible, te acostumbras y casi diría que "te sobra espacio".

Cenamos tranquilamente mientras oigo como el viento aulla en la zona de las claraboyas. Es un viento fuerte de Levante. La verdad es que así, con ese viento y de noche, da mucho gustito estar calentito en la caravana, a salvo de las inclemencias meteorológicas.

5 de febrero de 2016

Seguimos avanzando por la Autovía A-7 que, en ese tramo, cerca de la frontera con la provincia de Granada se vuelve casi diabólica. Interminables cuestas (que subimos a ritmo de caracol, viaductos y túneles. A nuestra izquierda está la costa. A nuestra derecha la montaña.

Comentarios

ha comentado el 18-09-2020 10:51:36

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