06 de junio de 2020

¿A quién quieres más?

Cuando uno ve a las 2 Luz de Luna juntas se termina efectuando la eterna pregunta: ¿A quién quieres más?

Luz de Luna-I, vieja, imperfecta. Con muchos defectos. Más pequeña.

Luz de Luna-II, moderna, mejor equipada. Más grande y cómoda.

Sobre el papel la decisión debería estar clara. Es una tontería dudar.

¿O sí?

Luz de Luna-I representa una ilusión. Un anhelo de Libertad. En el momento en el cual todo parecía posible, aunque muy difícil, decidí apostar por esta vieja caravana. De ella solamente sé que se fabricó en Francia, la compró una persona holandesa (por algún efecto personal que encontré en el baño asumo que su anterior morador era una mujer) y que su último destino fue un camping en Gerona. A partir de eso es todo elucubrar. Tiene documentación española. Eso me concede algunas pistas respecto a su anterior dueña. Quizás la compraron en España para instalarla en un camping de la Costa Brava y poder disfrutar de nuestro magnífico clima y gastronomía.

Luz de Luna-I representa un gran sueño. Una gran ilusión volcada y plasmada en esta vieja caravana que, con mucho mimo y cariño, he ido reparando, actualizando y mejorando hasta convertirla en un confortable hogar. Diseño y manufactura francesa. En la actualidad Alma y cariño español. Un lugar que he remodelado, adaptado y mejorado para convertirlo en mi Hogar.

Luz de Luna-II es moderna, más amplia y confortable. La lógica te dice que es en ella en donde debo vivir. La lógica (y el confort interior) así parece confirmarlo. No obstante, mirando a las dos me pregunto ¿A quién quieres más?

Aunque la pregunta parezca obvia no lo es. En absoluto. ¿Lógica o sentimientos? ¿Funcionalidad o recuerdos? Para el Ser Humano es realmente complejo poder tomar decisiones basadas, única y exclusivamente, en datos racionalmente analizados. ¿O son nuestros sentimientos parte de nuestro raciocinio?

El ser humano se distingue respecto a otros animales de nuestro planeta por tener Conciencia de su propia existencia y por la Espiritualidad. Espiritualidad, que no religiosidad (aclaro). Por lo tanto los Sentimientos son inherentes a nuestra Existencia, a nuestra Conciencia, a nuestra Consciencia, a nuestra Alma y (aunque no lo podamos reconocer salvo sesión de psicoterapia) forman parte del 80% de nuestras motivaciones y decisiones.

Una vez reflexionado sobre esto lo siguiente es intentar justificar mi cariño por Luz de Luna-I, cuando Luz de Luna-II es, objetivamente, mejor, más confortable y superior en todos los aspectos técnicos.

NO. No existe justificación racional sobre mi decisión.

Si tuviera que proteger a mi hijo, cuando era pequeño (hace mucho tiempo que pasó muy rápidamente), en una noche de tormenta y ventisca, elegiría Luz de Luna-II. ¿Por qué? Porque en ese momento estoy pensando con el cerebro lógico y superviviente. Sin embargo, si hay una noche de luz llena, junto al mar, ¿en dónde deseo verla? Obvio: en Luz de Luna-I. ¿Por qué? Porque, entonces, se activa mi cerebro emocional.

Luz de Luna-I no soporta la comparación técnica frente a Luz de Luna-II.

Luz de Luna-II no soporta la comparación emocional frente a Luz de Luna-I.

Para cada caravana tengo escogidos aromas diferentes para sus ambientadores. Vajilla diferente. Son como dos hijas. A las dos las quiero igual, pero tienen caracteres diferentes.

Siempre se efectúa la pregunta, a aquellos padres que tienen dos hijo/as: ¿A quién quieres más? La respuesta, como en mi caso, es obviamente irracional:

Quiero a las dos, aunque sean muy diferentes.

Luz de Luna-I huele a emoción y pasión incómoda, completa. Huele a tango, a fado, a vals. Huele a locura, creatividad, naturaleza, momentos dulcemente duros, paisajes irreproducibles, instantes inmensos, recuerdos imborrables, aventuras, a Refugio de Sueños y mil cosas más que no soy capaz de plasmar en unas simples líneas.

Luz de Luna-II huele a Gracia, Espacio, Solemnidad y Lógica.

Luz de Luna-I suena a helecho húmedo, a hierba fresca. Suena a fotografías de paisajes increibles en momentos irrepetibles. Suena a silencio. Suena a vida y música. Suena a quietud y acogedor hogar. Suena a pasión vital. Suena a sinfonías vitales solamente inteligibles cuando se pone un pie en la entrada y se acomoda uno dentro.

Luz de Luna-II suena a perfección germana y racionalidad.

¿Queda clara la diferencia?

No puedo despedirme de Vd., estimado lector, sin incluir música (a través de un vídeo que puede expresar solamente un parte de la grandeza de Luz de Luna-I) para que Vd. pueda, si lo desea, escuchar y complementar lo que estoy intentando explicar. Se la ofrezco con todos mis respetos y humildad.

Muchas gracias por haberme leido y mágicas noches.

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