15 de octubre de 2020

Otra tortilla de patatas

La entrada de hoy será breve y tratará sobre un humilde, pero exquisito plato:

Tortilla de patatas

No quiero entrar en la eterna discusión sobre con cebolla o sin cebolla. Eso lo dejo al gusto de cada uno. A mí, personalmente, me gusta sin cebolla y poco hecha (la tortilla se sigue cociendo con su propio calor residual bastante tiempo después de haberse emplatado.

En esta noche me apetece hacer una variante sabrosa, sabrosa:

Tortilla de patatas con chorizo

Con el fin de no hacerla excesivamente pesada para una cena le añadiré solamente un poquito de chorizo oreado sin curar. No me quiero pasar de la ralla para que no quede aceitosa y resulte de digestión pesada.

Gracias a una cocina industrial, de la cual me apodero esta noche, podré cocinarla cómodamente.

Lo primero es preparar los ingredientes.

Tras pelar, y lavar las patatas (para eliminar el exceso de almidón), corto lo más pequeño posible, el chorizo oreado.

Comienzo a freir, a temperatura muy baja las patatas. Realmente busco pocharlas, más que freirlas. Me interesan que queden cocidas y blandas en su interior. Es importante que el tamaño de los trozos de patata sean uniformes, con el fin de que se frían/pochen por igual. En caso de haber mucha disparidad de tamaño las más grandes quedarían crudas y las más pequeñas quemadas.

Mientras se van friendo a fuego muy lento, pochándose, las patatas voy batiendo 6 huevos. Los bato sin que hagan excesiva espuma. Pretendo que la tortilla quede jugosa, no esponjosa y seca. Aprovecho para añadir algo de sal a los huevos batidos y, cuando las patatas están listas, las añado en el huevo batido, procediendo a machacarlas con un tenedor (o un machaca patatas) hasta conseguir que se integren perfectamente, formando una pasta homogénea.

Entre tanto el aceite con el cual he freido las patatas se ha enfriado algo y lo puedo retirar.

Estoy listo para volcar esa mezcla en la sartén, en la que he dejado un dedito de aceite y bajo el fuego al mínimo para que vaya cociéndose y cuajándose. El chorizo ha quedado perfectamente integrado en la mezcla y el aroma es espectacular.

Aprovecho para cortar unos trozos de pan y tostarlos ligeramente en otra sartén. Unto con tomate recién cortado, añado un chorretón de aceite de oliva virgen y ya estoy listo para emplatar.

Termino decorando con medio tomate ligeramente tallado.

El resultado final es satisfactorio. En poco más de media hora tengo una magnífica cena.

Muchas gracias por haberme leido y felices viajes.

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