22 de octubre de 2020

Keine panik auf Titanic

Hay días, hay momentos en los cuales uno no sabe si echarse a temblar ante los acontecimientos y problemas técnicos y ser estoicamente optimisma manteniendo la calma.

Hay momentos en los cuales los problemas parecen agolparse y, ante estas ocasiones, hay que tener la mente fría y descomponer el problema en sub-problemas (o tareas) más simples. Es el momento de centrarse en buscar soluciones, y no en lamentarse por los problemas.

Con el Carryboy lleno de basura, trastos y restos de elementos que he necesitado para las reparaciones (así como bombonas de butano y garrafas de agua vacías) es fácil y normal ponerse nervioso y, hasta, entrar en Pánico. Pero eso sería tomar el camino fácil. Lo importante es ser positivo y pensar que esta es, en el fondo, una pequeña Fase que se superará sin mayores contratiempos.

A lo largo de estos años de singladura rodante nos hemos encontrado con problemas y dificultades mayores.

La primera vez que salí con Luz de Luna no tenía iluminación interior. Por la noche, completamente a oscuras, tenía que emplear una lintera a pilas comprada en DECATHLON. Estuvimos en la nieve, sin tener calefacción ni ropa de cama alguna. Amanecimos a 4 grados en el interior.

Cerca de Granada nos quedamos sin gasoil y sin poder ubicar una gasolinera.

Somos supervivientes de todo este tipo de contratiempos y, ahora, todo esta acumulación de trabajos técnicos no nos van a amilanar ni a bajar nuestra Moral de Combate.

Si tan claro lo tengo, ¿a qué viene escribir esta entrada en este WebLog? Es simple. Es una reflexión. Una reflexión que me provoca verme, a mi mismo, sonriendo junto al 4x4 en un momento en el cual otra persona se derrumbaría ante la avalancha de problemas.

La Vida es un maravilloso camino de aprendizaje. Lo malo es que, cuando empezamos a entender, a comprender, a asumir la grandeza de la Vida (de este maravilloso camino lleno de experiencias vitales) estamos ya iniciando el descenso para tocar tierra en breve. Por ello es importante no llegar a los 80 años sin saber que todo problema tiene solución y que debemos mantener un espíritu positivo ante toda clase de retos o dificultades.

Una gran parte de nuestra Vida la hemos vivido con miedo. Miedo a no aprobar el curso en el Colegio. Miedo a no saber escoger la profesión adecuada. Miedo a no encontrar trabajo. Miedo a que nos echen de ese trabajo. Miedo a no saber conducir un coche. Miedo a no poder pagarlo. Miedo a que nos lo roben. Miedo, miedo, miedo...

Somos La Sociedad del Miedo. Este año, especialmente, se puede palpar con mayor intensidad. Se está explotando ese miedo inculcado que nuestro subconsciente almacena. No somos personas libres. Somos personas miedosas. Hemos vendido nuestra Alma y nuestra Valentía a cambio de cosas materiales que, en el fondo, no nos hacen felices ni nos llenan. Hemos prostituido nuestro espíritu libre y nuestra autocrítica por unas monedas que esperamos encontrar en el cajero automático. Por ello, cuando los acontecimientos se desbordan la mayoría se quedan bloqueados, superados.

No es mi intención sentarme en la Cátedra. No soy quien para juzgar o aconsejar. Hemos nacido libres e iguales. Simplemente nos separan ataduras mentales y, quien no comprenda esta última frase debe buscar liberarse de sus ataduras (mentales y morales, impuestas durante nuestro larguísimo periodo de malformación intelectual).

Si has llegado hasta aquí leyendo no me queda más que agradecerte, sinceramente, la paciencia y el tiempo que me has dedicado. Ese tiempo que has estado leyendo esta entrada (y durante la cual espero, de corazón, haber abierto un especio de reflexión dentro de tu persona.

Muchas gracias por haberme leido y espero esta reflexión la compartas dentro de un tiempo.

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