23 de diciembre de 2020

Esta noche, pizza

En ocasiones nos apetece cenar algo simple y, aunque no sea un alimento para consumir todos los días ni todas las semanas, sabroso y hasta divertido.

Teniendo en cuenta que el tomate llegó a tierras europeas en el siglo XVI y hasta finales del siglo XVII la población no lo aceptó como un alimento, el nacimiento de la pizza más básica, formada esencialmente por masa de pan, queso y salsa de tomate, no pudo haber tenido lugar antes del siglo XVII. Muy probablemente en Italia y más concretamente en la ciudad de Nápoles. Pero su alumbramiento más primario, dejando a un lado el tomate, sí puede remontarse siglos y siglos atrás en el tiempo. Tantos como la propia elaboración del pan y su uso por parte de la humanidad.

Pueblos antiguos como el griego, por ejemplo, solían preparar pan con forma plana. Masas de diferentes tamaños, elaboradas a partir cereales, extendidas como si de una pizza, una focaccia o una coca mediterránea se tratase, a las que añadían diferentes ingredientes. Es conocido el ejemplo del plakous, pan al que se le añadían plantas aromáticas, ajo y cebolla.

Al parecer también los soldados persas en la época del rey persa Darío I el Grande se alimentaban de un pan plano. En este se fundía queso y se le añadían dátiles. Las tropas romanas consumían de buen agrado una antigua receta de focaccia, cuyo origen parece ser etrusco. Aunque suene algo macabro (y digno del mejor humor negro) en las ruinas de Pompeya fue hallado un pan redondo cortado en ocho porciones que, tras el proceso de cocción con brasas del Vesubio (perdón, alguien debía decirlo) recuerda a la pizza.

Por último Marcus Gavius Apicius, autor del único libro de cocina romana que se conserva, denominado DE RE COQUINARIA, describía la elaboración de panes planos aliñados con ingredientes como el perejil, el orégano o el aceite de oliva.

Muy posiblemente la etimología del término pizza hace referencia a ese modo de elaborar la masa, extendiéndola. El verbo latino pinsere significa "presionar, aplastar". Algo que ha sido pinsere (hablando en pasado) es pinsa. Por ello se puede deducir que el término pizza proviene de pinsa (algo que ha sido pinsere).

Según los puristas napolitanos la pizza debe elaborarse en un horno de leña, a 485º y durante unos 60 a 90 segundos. La base deberá ser hecha a mano, con un diámetro inferior a 35cm y un grueso en su centro que no supere 1cm.

Una vez me he extendido un poquito en la Historia de la pizza (aun me podría extender hablando de la popularización de la pizza en Estados Unidos a principio del Siglo XX y de su popularización en Europa al final de la II Guerra Mundial) paso a explicar el vicio confesable que me preparo esta noche.

Reconozco que esta noche, 23 de diciembre del año de Nuestro Señor dos mil veinte, me apetece cenar una pizza. A la hora de elegir de qué se desea la pizza es como coger un puñado de arroz y pensar ¿qué me preparo con esto?. Tengo cierta debilidad por la denominada pizza de cuatro quesos. Así pues, me decido a prepararme una en el horno que tiene la cocina de Luz de Luna-II.

Esta noche, pizza

Preparo una base, con tomate, cuatro tipos diferentes de queso y me pongo en modo creativo.

Antes de meterla en el horno, para que sienta el calorcito del fuego purificador decido que sería una maravilla que un par de huevos tropezasen para situarse en el centro.

Una vez cascados y colocados la pizza parece ofrecer una curiosa y burlesca mueca.

Llega el momento de meterlo en el horno (tiene calor solamente abajo, no tiene grill, aunque tiene ventilador, con lo cual los tiempos de cocción se acortan, aunque hay que vigilar muy de cerca.

Tiempo para servir una copa de vino blanco frío y esperar...

Es importante controlar el tiempo de cocción. En el caso del horno de Luz de Luna-II tengo el problema adicional de la falta de iluminación interior (un fallo imperdonable, puesto que tengo que abrir la puerta del horno para ir inspeccionando el proceso de cocción, lo cual provoca un descenso súbito en la temperatura del mismo).

Finalmente, en una de estas aperturas, observo que los huevos se están cuajando de más, por lo cual extraigo rápida y apresuradamente mi pizza. Los huevos están cuajados de más, pero tampoco es excesivo.

Como suele decirse en peores plazas hemos toreado. El olor es muy agradable, la presencia mediocremente regular, pero me apetece pizza, y pizza es lo que tengo.

Llegados a este punto... chorretón sin pasarse de aceite de oliva picante y... ¿unas anchoas de l'Escala?

Sea pues...

El aspecto es a todas luces mejorable, pero el olor es muy, muy bueno.

Añado un poquito de orégano molido y ya, sin más preámbulos puedo llevarla a la mesa para degustarla.

Muchas gracias por haberme leido y buen provecho.

Comentarios

ha comentado el 18-02-2021 03:52:07
ha comentado el 19-02-2021 13:13:19

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